“Ya sabias que iba a ser así, entonces
¿por qué lloras? Desde un principio sabias que las palabras se evaporan como
agua expuesta al sol, que si no hay acciones que respalden las promesas, todo
queda en nada. Sabias que al iniciar este juego alguien saldría perdiendo y sin
embargo seguiste apostando, te dejaste guiar por el camino de la ilusión y ves
ahora, lloras. Tanto tiempo te juraste no dejar que nadie entrara en a tu
espacio, a tu lugar seguro. Te creíste intocable, invisible. Debiste saber que
las palabras de cariño en alguien como tú, causarían este efecto. Te enamoraste
de nuevo, y lloras de nuevo, sabes la razón de todo esto. Muy en el fondo
querías algo más, no una simple aventura. Te entregaste, fuiste transparente y
te asustaste… te alejaste creyendo, que, una barrera de indiferencia salvaría a
tu corazón esta ocasión. La persona de enfrente no noto la indirecta, te
alejabas para que te buscara, para ponerlo a prueba y él creyó que sus palabras
te habían ofendido y ahora lloras, y mañana lo harás también porque así
funciona, porque una ves regado el corazón con agua de su boca, se secara de
pronto, las flores que el planto en tu cabeza se marchitaran. Y tú todavía como
tonta recordando, usando su recuerdo como salvavidas para no ahogarte dentro de
tus pensamientos. Sabias que iba a ser así y ahora lloras….”
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