Soy
dueña de la noche, criatura de las profundidades. Alimentándome de las sombras,
disfrutando de la luna, observando tus sueños, formando parte de tus pesadillas.
Sombras por toda la habitación, me temen, tienen miedo, nunca duermo, no
descanso, no me hace falta. Para mí no existe sensación más dulce que el dolor,
el sufrimiento, voy en busca de almas perdidas, de corazones rotos, de lágrimas
en tú almohada… Me alimento de ellas, poco a poco, te quito el dolor, y me lo
trago yo, poco a poco, cada trago es más dulce, así que cada vez mi alma está
más negra, más dolida, ¿Qué por qué lo hago si es así? Bueno… lo prohibido se
vuelve tentación… ¿Cierto?

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