Personitas leyendo mí cabeza

miércoles, 11 de julio de 2018

Utopía.

Me cuesta mucho controlarme para no hablarle todo el rato. No me quedan uñas que morder para sobrellevar la espera de sus palabras nuevas. Y es que me pone triste pensar que le puede haber pasado algo sin que yo me haya enterado. Sin que pueda ayudarlo. 
Querría mandarle un mensaje a todas horas preguntando si sigue tan guapo como siempre o si acaso lo está más. Escribirle una parrafada de buenas noches diciéndole que si ya se va a dormir es obligatorio soñarme o venir hasta mi casa a desnudarme y hacerme feliz. 
A veces me preocupo, y divago en si me pensara tanto como yo pienso en lo bonito que sería pasar todo un verano a su lado. Porque me da miedo darme de bruces contra algo que puede ser que no exista, que solo sea una fugaz y preciosa utopía. Pero es fácil dejar los fantasmas a un lado cuando veo una foto en la que sale con esa sonrisa de chico malo, y entonces recuerdo que cruzaría mar y tierra por acercar mis labios y ponerlos sobre él. Y ya no hay dudas ni temores. Sólo la certeza de que lo oiré gemir cuando muerda su oreja en un desliz. 
Querría preguntarle si ahora cada vez que su móvil suena el corazón le da un vuelco y desea con todas sus fuerzas “que sea ella”. O sea, yo. Yo que no paro de imaginarme haciendo todas esas cosas que le he dicho que necesito hacer, como morderle el cuello cuando se porte mal, o arrancarle el pantalón cuando me trate demasiado bien. 
Y todo esto no se lo escribo, porque sé que a veces le gusta que lo deje tranquilo, y sé también que lo va a leer y a preguntarse si lo escribí pensando en él.

Vicios.

Cuidado con la tristeza, es un vicio. 
Gustave Flaubert

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Demonios.

Si usted no sabe domar demonios no se enamore de una mujer con infiernos.

Cía

Le pedí que se quedara, te lo prometo.
Le pedí que se quedara y, aun así, se fue.

Luego entendí,
que quien quiere quedarse,
no te obliga a que se lo pidas.

Le pedí que se quedara porque no quería conocer a nadie más, porque lo que me había hecho sentir a kilómetros de distancia, ninguna persona a milímetros lo había conseguido, porque era yo, abierta en canal y de corazón.

Se fue, sin decirme cuándo ni adónde, 
desapareció de mi vida de repente, como una vez entró en ella. 

La diferencia fue que, en esta, no hizo apenas ruido. 
No se escuchó siquiera un portazo y no vi ninguna nota de despedida.

No sé por qué lo hizo y si piensa volver algún día, pero si lo hace, que sepa que tiene la llave de mi desastre debajo del felpudo. 
Que no hace falta que llame a la puerta, que puede entrar cuando quiera.

Decidle que, si no estoy, que me busque en aquel sitio donde solíamos perdernos. 
Que yo estaré allí, con todos nuestros recuerdos y sus ganas de querer, que si las quiere de vuelta, se las pienso devolver.

Que le creí cuando me dijo que nunca se iría y ahora estoy yo deshojando margaritas esperando la respuesta a la pregunta de si me sigue queriendo.

No sólo le pedí que se quedara, 
deseé ver en sus pupilas que lo haría, 
pero por desgracia y no por suerte, 
sólo vi unos ojos que no me miraban.

Reír.

“La oí reír y de inmediato deseé ser divertido solo por ella.”

Vacía.

Quería dormir con él en el sentido más sano de la palabra,
Que me abrazara y calmara mis miedos.
Pero la cama estaba vacía… Yo estaba sola.
-Samth

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Decepciones.

“Las decepciones revuelven el estómago”

Soledad.

A veces pienso que la soledad es que todo el mundo sepa que estás triste y que nadie te intente consolar.

¿Quién?

¿Quién te nubló tanto? 
Que ahora llueves tan fácilmente.

miércoles, 20 de junio de 2018

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Me gusta pensar que éramos imposibles, que no era el momento, que todo dejará de doler pronto. 
Me gusta pensar que pronto estaré bien, y que esto es solo una etapa de la que, dentro de un tiempo, me reiré. 
Me gusta pensar que todo está bien y que todo saldrá bien.
Me gusta pensar muchas cosas, 
Que no miro mi móvil porque duele que tú no estés al otro lado.
Que escucho tu voz en personas que no te conocen
Que huelo tu perfume en habitaciones en las que nunca has estado
Que siento tus abrazos volviendo a unir todas mis costuras
Que cuesta levantarse si tú no estás
Que quizás no dormías conmigo, pero ahora mi cama se siente mucho más vacía
Que me gusta pensar muchas cosas,
Pero solo pienso en ti,
Y en el vacío que solo tú eres capaz de llenar
Y en tus abrazos que consiguen recomponerme
Y en mi vida, en la que sólo quiero que estés tú. 
Que quizás los dos éramos imposibles,
Pero yo,
Sin ti,
¿Qué soy?

domingo, 20 de mayo de 2018

Insegura.

Y la verdad es que,

nunca voy a poder dejar de ser

insegura.

Cada vez que me digas “te amo”

una parte de mí va a hacer lo posible

para hacerme creer que no es así.

Cada vez que una chica te coquetee

voy a tener miedo de que te vayas

con ella, porque claro, cualquier

chica es más bonita que yo.

Y cada vez que tengamos peleas

voy a pensar que quieres alejarte

de mí y que ya no soy suficiente para ti.

Perdón, problemas de autoestima.

viernes, 11 de mayo de 2018

Ojalá.

Ojalá estuvieras aquí,
o yo allí contigo,
te daría todo el amor
que te falta y tú me
darías todos los besos
que necesito.


¿Quién?

¿Quién te mintió tanto para que pienses que no eres increíble?

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Ojalá.

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos, y la valentía de arriesgarnos a estar juntos.
Eduardo Galeano.

Destinados.

“Si ustedes están destinados a estar juntos, aunque estén separados, entonces algún día, en algún lugar…”
— Película: Koizora 
(Cielo de Amor)

Vértigo.

Porque el vértigo también es bonito, e inesperado; y lo inesperado es lo que nos cambia la vida.
Darte cuenta que pueden venir con toda la artillería, que a ti las balas ya no te atraviesan.
Como querer vivir entre los acordes de la guitarra de tu padre. 
Tu libro, canción y poema favorito.
Sentir en un abrazo que no quieres que te suelten por lo menos en las próximas tres vidas.
Conocer la manera más bonita de romperse.
No sé a qué sabe exactamente la felicidad, pero seguro que se parece a la sensación de pisar tu playa favorita después de que la muerte te haya pisado a ti los talones.
Como llenarle a alguien cada esquina de la cama de motivos. Que la distancia solamente la definan los botones de una camisa y la cremallera de un vestido. 
Meterse la hostia a 200 por tus sábanas.
Éxtasis, hechos, debilidad, vitalidad, impulso, adrenalina, fuerza, amor, tiempo…
La vida se ha sentado en una mesa conmigo a tomar un café; me ha contado que no vamos a salir vivos de ella. Que nos torea con su falda más corta para que aprendamos que es pecado caminar...
Teniendo alas. 
Te prometo que si dejas de ser cobarde, te ríes de todo aquello que te hace daño y saltas: sobrevives.
Así que siéntate en el borde de tu vida y dime qué ves; antes de que se acerque a una gasolinera y todo estalle por los aires.
Cía.

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Llanto

Hay un tipo de llanto bueno y hay otro malo. El malo es aquel en el que las lágrimas corren sin parar y, sin embargo, no dan alivio. Sólo escurren y se agotan. Una amiga, entonces, me preguntó si no sería ese llanto como el de un niño con la angustia del hambre. Sí. Cuando se está cerca de ese tipo de llanto, es mejor buscar contenerse: no servirá de nada. Es mejor intentar hacerse fuerte y enfrentar. Es difícil, pero aún menos que ir quedando exangüe hasta el punto de empalidecer.
Pero no siempre es necesario hacerse fuerte. Tenemos que respetar nuestra debilidad. Entonces, son lágrimas suaves, de una tristeza legítima a la que tenemos derecho. Ellas corren despacio y cuando pasan por los labios se siente ese gusto salado, límpido, producto de nuestro dolor más profundo.
Cuándo Llorar - Clarice Lispector

La vida.

“Mientras exista algo capaz de emocionarnos hasta las lágrimas, la vida tendrá sentido.”
— Bufanda de Chopin

Sólo.

Estaré bien. Sólo necesito tiempo para estar triste.

martes, 27 de marzo de 2018

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Subtítulos.

Todos los silencios de las personas traen subtítulos. Todos. No lo olviden.
Armando Castañeda

Contigo.

Contigo la noche sabe mejor.
— Alejandra Avila.

Guapa.

Tiene mi risa guardada en sus manos. Cuando pasa sus dedos por mi cintura me convierto en una contorsionista y el mundo se llena de carcajadas y mis besos de cosquillas.
En ocasiones -sobre todo si llevo escote- me llama guapa tantas veces, que desgasta la palabra y a mí me crecen flores en el vestido, solo para que las deshoje o para que me lo quite.
Le gusta la cerveza en copa helada, mezclar las pajas con mamadas, follar sin condón, meterme mano en discotecas, cenar pizza los viernes
y amarnos sin control.

Romper.

A veces siento
que rompo todo lo que toco
pero no es mi intención,
creo que me da miedo
que me rompan primero
a mí

De rodillas.

De rodillas el cielo queda a la altura de la lengua.
Ernesto Pérez Vallejo

Soñé

Soñé que las cosas no eran tan complicadas.

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No sé.

No sé si es un dulce cosquilleo en el alma provocado por la magia de la primavera o es que me muero de ganas de follar.

Irene X

Quizás.

Quizás la vida no sean sus ojos.
Quizás la vida tampoco sea su forma de mirarme, ni de ponerlos en blanco antes de correrse, ni de cerrarlos fuerte.
Quizás la vida no tenga nada que ver con sus manos, ni con cómo me agarran.
Quizás,
pero no me interesa otra vida.

viernes, 9 de marzo de 2018

Marwan.


Porque el amor es eso: un columpio en el que el otro hace todo lo posible por sujetarte.

Nos queremos.

Si me das a elegir entre todas las formas posibles de pasar la tarde, el fin de semana, el año, la vida, me quedo solo con las que lleven tu nombre en el centro de los planes. Con las que incluyan leer en braille por encima de tu piel todos tus miedos, tus secretos, tus fantasmas. Con las que me lleven a estar un poco más dentro de ti, cerca, contigo. Con las que tengan por banda sonora todos los agudos de tu risa y los graves de tus susurros, de cuando murmuras esas cosas que no te atreves a decirme, las que hacen que se te caiga la coraza y se rompa en migas como si estuviera hecha de cristal. Con tu mirada cruzando con la mía de repente, con tu sonrisa deslumbrándome una vez más, con el peso de tu cuerpo descansando sobre el mío en medio de un abrazo y el aire de tus suspiros escapándose en forma de nube cuando te enfadas conmigo.
Porque querer, también es eso.
También es discutir, alejarnos, huir, morirnos de rabia y de miedo. También es pelear y echar de menos. Es sentir que, si se acaba de verdad, perdemos los dos. Y es arrepentirse y saberlo. Y volver. Sobre todo, querer es volver. Volver a intentarlo, volver a confiar, volver a empezar de cero. Es desaparecer un tiempo y notar que te falta el aire si ese tiempo se hace eterno. Y es creer que esta locura nuestra no tiene freno, que va a acabar por desgastarnos hasta rompernos, pero encontrar siempre una razón para quedarnos, para salvarnos, para entendernos. Eso es querer. Eso es por lo que sé que nos queremos.

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No te vayas.

Pues apareció alguien que, solo con tu mirada y dos frases sueltas, lo entendió todo. Se dio cuenta de que tus pensamientos son tantos que hasta duelen, que los callas día tras día.
Y luego, joder, miras a tu alrededor y hay personas que las tienes delante durante miles de horas, con las que compartes miles de cosas, detalles y viajes, puede que incluso sexo y sofá, y no se enteran de nada. Ni cuenta de que algo pasa.
Y yo que sé, no te vayas.
-Cuando abras el paracaídas.

La única.

Fue la única 
que me vió por dentro
y en vez de salir corriendo
cerró las ventanas
para que no entrara el frío. 
- R. M.

Sonreír.

Si sonríes al mirarla, ni se te ocurra soltarla.

Promesas.

Pero las promesas como tal no existen.
Así que lucha, involúcrate, quiéreme.
Haz lo que quieras.
Pero no me prometas.

Puzzle.

Encajamos en la cama,
formando un puzzle precioso,
digno de ser enmarcado
y exhibido en una pared
como trofeo,
como ese puzzle de mil piezas
que tardaste 2 años en encajar.
Siempre fuimos la pieza sobrante...
hasta que decidimos ser puzzle.

- Tu cuerpo en verso.

Te vi marcharte.

Te vi marcharte y me callé, porque quería que te quedaras por ti, porque no me servía de nada que te dieras la vuelta porque yo te lo pedía. Esa era la diferencia entre yo y el resto, que yo siempre te dejé ser tú, que quería que me quisieras por ser yo. Te vi marcharte y no pude decirte ni una sola palabra. Sólo quería desaparecer. Quería quedarme en ese segundo anterior a todo, aquel segundo en el que aún dudabas, en el que aún creías que merecía la pena esperarme, creer en mí, creer en ti conmigo. 
Quería vivir para siempre en un pasado perfecto, real o imaginario, pero lejos de este futuro que se presenta sin ti y me dice que, pase lo que pase, no tengo que tener miedo. Y claro que tengo, joder. Me muero de miedo. Porque si tú, que tanto me prometiste que te quedarías, también me dejaste sola, ¿quién me va a cuidar cuando vuelva a perder las ganas de luchar? ¿Cómo, cuándo, voy a volver a resucitarme?
Al menos me queda saber que si tú, que ya pensabas irte cuando me jurabas que ibas a estar siempre, pudiste sacar lo mejor de mí, algún día llegará alguien que me verá brillar como tú lo hacías y sólo yo en este puto mundo lo veía. 
-Cómo conquistar a un gato.

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¿Por qué?

¿Por qué nos afecta tanto darnos cuenta de algo que en el fondo ya sabíamos?

Triste.

Tengamos sexo hasta que yo ya no esté triste.

Si fuera por mí.

Si fuera por mí te quedarías toda una vida.

Yo la quiero.

Entiendo la fragilidad con la que cambia sus estados de ánimo rápidamente,
el miedo que la abraza cada que le digo 
“te quiero” y duda en responderme.
Entiendo también sus caprichos, 
sus celos y su manía de hacerme creer 
que “nada le afecta”

Comprendo porque a veces me aleja 
y al otro se queja de que “me voy”
Y sé también que dudarían de creerme.
Y aunque confieso que a veces me costaba mucho entenderla cómo es: Yo la quiero.
Así, media idiota, complicada, engreída y loca.
Pero sobre todo me gustaría demostrarle 
que no debe sujetarse el corazón cada que me habla, porque sí será correspondido.
Y quisiera hacerle entender,
que yo también soy frágil, 
que ella me hace cambiar 
mis estados de ánimos repentinamente, 
que me muero de miedo 
cada que le digo “te quiero” 
y me destruye cuando no me responde, 
que entienda que yo también tengo celos, 
que me gusta que me engríen y que a veces cuando me alejo, dudo en volver… 
Pero confieso que aun así: 
Yo la quiero.
Brenda Ramírez

Microcuento.

Esa noche
los dos se dijeron mentiras:
Él que la quería
Ella que le creía
Microcuento. 
Brenda Ramírez.

Y te quiero.

Me preguntas qué es lo que siento por ti, un día de verano, en la madrugada, con resaca y en luna llena, y lo único en lo que puedo pensar es en que valiente eres para preguntarme eso. 
Cómo contestar tu pregunta si yo tampoco sé que sientes tú, y si lo que siento es mucho para las dos y te desanimas, me odias y te vas, o si lo que siento es muy poco y te desanimas, me odias y te vas; y en ambas termina igual…
Me pides de nuevo una respuesta y tiemblo, no sé si ser sincera es una opción o un pecado, si escribir sería la manera más asertiva o quizás debería llamar; si cuando te lo diga el silencio al otro lado de la línea me romperá el corazón o te lo rompa a ti.
Quién me asegura que lo que te diga te será suficiente, y peor aún si crees como yo que el amor esta tan prostituido, quizás te rías…
Y vuelves a preguntar “¿Que sientes por mí?”  Joder la respuesta no se basta en sentir, es también en pensar, en acciones porque todo tiene que ver contigo, como ahora que ante tu pregunta he venido a sentarme a la ventana, y no precisamente por la desesperación de lanzarme, sino por el calor de este sentimiento que me quema el alma y necesito aire. 
Debería ser más directa, siempre lo dices pero lo directo a veces es aún más complicado y solitario. Deberíamos ser menos complicadas, también dices eso, pero sería más aburrido y simple. Deberíamos dejar de ser tan simple, lo mencionaste una vez, pero entonces sería más complicado y yo directa, y volveríamos a comenzar.
No olvidas la pregunta, ¿verdad? Lo has vuelto a mencionar, pero esta vez con un toque de tristeza, decepción y me he puesto a llorar.
A continuación voy a romper mis principios, mi ley de amor, mís creencias acerca del amor y mi tributo a la soledad; y me duele, sobre todo por los años de coraza y frialdad que he mantenido en silencio.
Ha pasado muy poco tiempo desde que comenzó todo… y ésto será un suicidio sentimental pero tú quieres saber y debo responder, no puedo explayarme más, rogando porque hayas entendido ésta declaración de amor, y es que desde que te conocí siento que todo ha tenido sentido. 
Estoy enamorándome de ti 
Y te quiero.
Brenda Ramírez.

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Piezas.

No soy perfecta, ni soy un desastre, mis piezas están juntas aunque algunas no encajan.

Amor.

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo, digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.

-Cristina Peri Rossi, 
distancia justa

Abandono.

Todavía me asustan dos cosas más que nada en el mundo. El abandono y el reemplazo. Los dos por igual. Toda la vida me sentí reemplazada y lo cierto es que no sé luchar cuando me están abandonando.
Abzurdah - Cielo Latini

Todos.

No sé qué demonios quieres, pero yo los tengo todos.

Imposible.

Ella al mirar las fotografías se daba cuenta que él, con esa sonrisa fugaz, siempre fue un imposible.
Benjamín Griss

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Qué ganas.

Qué ganas de que me tengas ganas.

Abrazo.

Ojalá encontremos un abrazo
donde podamos escondernos 
de lo que nos lastima.
Denise Márquez

Sexo a la antigua.

“No quiero sexo, si no es con amor.
No quiero sexo mecánico, frío, y sin razón.
Quiero sexo cálido, amoroso, y correspondido.
No quiero placer por placer, quiero placer por amor, placer por unión.
No quiero despertar todas las mañanas en una cama diferente y con el corazón vacío.
No quiero que alguien me toque si no es con ternura y preocupándose por lo que yo sienta.
Quiero sexo a la antigua, con los besos, las caricias, la calidez y el sentimiento de compartir algo precioso, intimo, artístico y mágico.
No quiero sexo moderno, con la frialdad de saber que será sólo una noche, sabiendo que los labios que tocan mi cuerpo ni siquiera saben mi nombre.
Quiero sexo con alguien que me vea como algo más que un buen par de tetas.
Simplemente quiero sexo a la antigua”

Idiota.

Qué guapa te ves sonriendo estando tan rota y que idiota fui al querer unir tus pedazos.

sábado, 24 de febrero de 2018