¿Alguna vez te has
dejado de gustar? Sí, lo digo en serio. No te gusta tu cuerpo, no te gusta tu
forma de ser, y te das cuenta, de que, siendo como eres, tampoco le vas a
gustar a nadie y cada día te lo demuestran más y más. Cada día te sientes peor,
pero cada día tu sonrisa es más grande, más expresiva, más bonita. Te ríes
siempre con tus amigos, nada te molesta, siempre estás de bromas y de fiesta.
Nunca estás triste, nunca lloras, nunca te ves deprimid@. Pero, ¿Estás así
realmente? ¿Realmente te estás riendo? ¿Realmente tú vida es una fiesta?
¿Realmente nada te molesta? ¿Realmente nunca estás triste? ¿Realmente nunca
lloras? ¿Realmente…?. No, nunca es real, ríes delante de tus amigos para
ocultar las lágrimas, formas de todo una fiesta, para que no se den cuenta de
que estás hundid@, no lloras porque… ¿No lloras? Já. Siempre que estás sol@, en
tu cuarto, en la madrugada, en el silencio de una fría noche, tu cara es un
manantial de lágrimas, de sentimientos convertidos agua… Que nadie te vea
llorar, no significa que no lo hagas, que no te duela. Te preguntas cuál es tu
lugar, cuál es tú sitio. Te preguntas que de qué sirves. Te preguntas que si le
importas a alguien. Te preguntas el por qué te enamoraste sabiendo que te
destrozaría… Te miras en el espejo, ves que ella es mucho mejor, ves tus
defectos, miras tus piernas y piensas: “demasiado anchas, ELLA las tiene más
delgadas”. Miras tu barriga y piensas: “Estoy enorme, ELLA es mucho más
delgadita”. Miras tu cara y piensas: “Mi nariz, mi boca, mis ojos, que más da,
ELLA es más bonita”. Te vuelves a mirar, de arriba a abajo y piensas: “Ella es
mejor”. Tienes la típica venita de esperanza que te dice: “Lo que importa es el
interior”, y así, sin más… Te das cuenta de que también eres un asco en tu
forma de ser, con risa escandalosa, con manías raras… Ella es mejor, ella es
mejor, ella es mejor… Simplemente, ella es mejor. Y entonces, ahí te das
cuenta. Ella está feliz, ella está en su cuento de hadas, ella está con él,
ella tiene sus abrazos, ella tiene sus besos, ella tiene sus cariños, ella
tiene su amor. Y tú, bueno, tú tienes lágrimas en tu rostro y un espejo que te
odia. Pero no te preocupes, porque cuando salgas a la calle, cuando te vean tus
amigos, tu familia, te verán riéndote, te verán de fiesta siempre, nunca te
verán llorando, te verán con una vida de color de rosa, pensarán que no tienes
problemas, pensar que tú vida es fácil, envidiarte, ver que para ti todo es
fácil… Ver que eres feliz ¿Verdad?... Bueno, en algún momento, volverás a tú
cuarto sol@, y ahí, verás que las paredes de tu habitación, conocen tus
lágrimas, la luz de tu mesita de noche conoce tus escritos, tu móvil conocen
tus miradas al esperar, con la esperanza que no te queda, de que te llegue un
mensaje suyo, y tus sonrisas las conocen tus… amigos (¿Sonrisas verdaderas?
Solo he nombrado las sonrisas). Y las
verdaderas, pues esas las conoce… El pasado. Y bien, tengo un espejo que me
espera, mi cara ya se convirtió en manantial.

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