Personitas leyendo mí cabeza

jueves, 21 de febrero de 2013

Una pequeña historia

“No eran simples miradas, trataba de mantener sus ojos fijos en los suyos más tiempo de lo necesario haciendo que ese nerviosismo corriera por todo su cuerpo y esa boba sonrisa se apoderaba de ella, no podía evitar sentir su corazón bombear a prisa cuando sus miradas se encontraban y descubría que la estaba mirando, agachaba la mirada avergonzada y ese calor subía hasta su cara, ¡Maldita sea! era tan difícil mirar otra cosa que no fuera su sonrisa, la forma en que esos hoyuelos aparecían haciéndole ver tan adorable, más calor, mas pensamientos, esos pequeños roces casi impredecibles pero electrizantes a la vez, que hacían que toda su piel se erizara con tan solo sentir su mano rozar torpemente la suya, ese tono tan suave que usaba al pronunciar su nombre, y cuando le abrazaba, sentía su corazón bombear de la misma forma que el suyo, no, eso no era casualidad, eso tenía que significar algo, pero ninguno de los dos se atrevía a admitirlo, se limitaban a mirarse tratando de que leyera en sus ojos todas esas cosas que no se atrevía a decirse todas esas cosas que probablemente jamás se dirán.”

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